¿Dónde está el límite del humor? ¿En serio vamos a discutir ésto? ¿De verdad tenemos que hablar de cómo vamos a limitarnos? ¿Hay una regla que decida lo que es gracioso y lo que no lo es? ¿Debemos prohibir series como Padre de Familia o South Park, o simplemente debemos tener cuidado con quién ve estos programas, a quién están dirigidos?
Que no intenten vender la moto de la buena educación, el buen gusto y los buenos modales. Si cedemos a ésto, ¿dónde nos pondrán el límite?
Políticamente Regular
sábado, 22 de octubre de 2016
martes, 23 de febrero de 2016
La crítica al poder
Dice Juan Arias en El Pais, parafraseando a Umberto Eco que "(...) el desacuerdo, en política, la crítica al poder, del color que fuera, no sólo no es una traición, sino la sal que impide que se corrompan los valores de la democracia y la libertad". En estos tiempos en los que nos sumergimos en esta especie de regresión ñoña a tiempos que creíamos ya enterrados, en el que hay que medir cada palabra por miedo a ofender al vecino de enfrente, en el que parece que el que más grita "y tú más" se arropa por gracia divina el derecho a que su opinión valga tanto como la de al lado, por estúpida que esta sea, en estos tiempos de tontos, en fin, se echa de menos a personas que critiquen sin adherirse fielmente al nuevo rebaño mediático.
Avergonzarte y denunciar públicamente de la corrupción que arrasa al actual partido en el poder en España (el Partido Popular) te convierte, para los partidarios de éste, en un idiota que no sabe ver los desmanes del contrario (el PSOE), y te saltarán al cuello con los EREs de Andalucía, por más que mil veces perjures que estos también son deleznables y que sus responsables deberían estar en la cárcel. Como se te ocurra valorar positivamente alguna propuesta de Podemos, te estás declarando chavista y bolivariano, aunque previamente hayas condenado a Chaves, Maduro y compañía. Claro que es más fácil simplificar que buscar una explicación algo más compleja y completa. Infinitimamente más sencillo, pero también mentira. El que se lleve a la cárcel a unos titiriteros porque en la obra que representaban se mostraba un letrero que leía "Gora-Alkaeta", acusados de quién sabe qué promoción del terrorismo no es sino un síntoma más de lo enferma que está esta sociedad.
Aplaudimos como héroes a los Raimon de la transición, pero que Def Con Dos no de un concierto, que a ver si van a hablar en euskera, que nosotros somos más demócratas que vosotros, y si no estás de acuerdo, a la cárcel. Y si criticas a la Iglesia, que por qué no criticas al Islam, con esos no te atreves, ¿eh? Y si la defiendes en algo, que se lo digas a los niños víctimas de la pederastia... ¿Es ésta nuestra sociedad? ¿En serio somos así de imbéciles, que no podemos ver los distintos matices de gris, y solo existe el blanco y negro?
Decía el actor Rowan Atkinson, a propósito de similares leyes retrógradas en el Reino Unido (en este caso referido a una ley que prohibía cualquier crítica a la religión - promovida para proteger al Islam, de hecho):
“To criticize a person for their race is manifestly irrational and ridiculous, but to criticize their religion, that is a right. That is a freedom. The freedom to criticize ideas, any ideas - even if they are sincerely held beliefs - is one of the fundamental freedoms of society. A law which attempts to say you can criticize and ridicule ideas as long as they are not religious ideas is a very peculiar law indeed.It all points to the promotion of the idea that there should be a right not to be offended. But in my view the right to offend is far more important than any right not to be offended. The right to ridicule is far more important to society than any right not to be ridiculed because one in my view represents openness - and the other represents oppression”
Que traducido al castellano viene a decir:
“Criticar a una persona por su raza es manifiestamente irracional y ridículo, pero criticar su religión, éso es un derecho. Éso es una libertad. La libertad de criticar ideas, cualquier idea, incluso si son consideradas sinceramente como creencias, es una de las libertades fundamentales de nuestra sociedad. Una ley que pretenda decirnos que no podemos criticar y ridiculizar ideas, si estas se refieren a ideas religiosas, es una ley ciertamente peculiar.
Todo apunta a que la idea promovida es que debería existir un derecho a no ser ofendido. Pero en mi opinión, el derecho a ofender es mucho más importante que el derecho a no ser ofendido. El derecho a ridiculizar es mucho más importante para la sociedad que cualquier derecho a no ser ofendido porque el primero, en mi opinión, representa apertura, y el segundo representa opresión”
Que en español es:
"If we want a robust society, we need more robust dialogue and that must include the right to insult or to offend. Because, as someone once said, the freedom to be inoffensive is no freedom at all."
"Si queremos una sociedad robusta, necesitamos un diálogo robusto y ésto debe incluir el derecho a insultar o a ofender. Porque, como alguien dijo una vez, la libertad a ser inofensivo no es ninguna libertad"
¿Hay que ofender por ofender? Claro que no. Ofender como forma de transmitir el odio es condenable, ahora y siempre. Es por tanto necesario saber que somos responsables de lo que decimos y de lo que hacemos, y que las redes sociales (Twitter, Facebook, blogs como estes) no son santuarios en los que insultar por insultar sea permisible, y de hecho, debe ser perseguido y castigado. Pero ojo... que no se nos vaya la mano.
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